Sin embargo, el proceso de elección estuvo rodeado de denuncias de falta de transparencia y exclusión de sectores sindicales, según informaron varias delegaciones que participaron del evento. Los representantes cuestionaron que la votación se haya desarrollado en un ampliado cerrado, sin la presencia de todos los sectores que integran la principal organización matriz de los trabajadores del país.
De acuerdo con las denuncias, durante el congreso se habrían presentado trabas burocráticas y restricciones a la participación de algunas delegaciones, con el objetivo de imponer a un dirigente afín a la anterior gestión.
“El sector minero ha definido y ha recaído en la cabeza de Mario Argollo. Estamos a la espera de la plenaria, donde todos los trabajadores vamos a definir cuál va a ser la estructura de la Central Obrera Boliviana”, declaró a Fides Cobija el ejecutivo de la Central Obrera Departamental (COD) Pando, Kiefer Venique.
Pese a las críticas, Argollo asume el liderazgo de la COB con el desafío de restablecer la unidad del movimiento obrero y responder a las demandas de las bases que exigen mayor independencia sindical frente al poder político.
El congreso concluyó entre tensiones y observaciones, reflejando una etapa de transición compleja para una de las instituciones más emblemáticas del movimiento social boliviano.
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