El comandante general de la Policía Boliviana, Mirko Sokol, advirtió este domingo sobre la presencia de estructuras vinculadas al sicariato que están generando temor en el Trópico de Cochabamba, particularmente en la provincia Chapare.
La autoridad confirmó que existen al menos tres casos recientes relacionados con este tipo de delitos. “Tenemos ya tres casos más o menos relacionados en los que hay gente dedicada al sicariato que está generando pánico”, afirmó.
En ese marco, informó que dos personas fueron aprehendidas por su presunta implicación en el asesinato de un ciudadano en Chaparra, uno de los hechos que forma parte de esta escalada de violencia en la región.
Sokol también se refirió al crimen de una mujer ocurrido la pasada semana y alertó sobre las dificultades que enfrenta la institución para intervenir en algunas zonas. “Estamos con problemas en la intervención ya que la gente allá no está permitiendo el ingreso. Eso se constituye en un hecho delictivo también de complicidad”, señaló.
Uno de los casos más recientes es el secuestro de Filomena Michel, ocurrido en el municipio de Entre Ríos. Según datos preliminares, el hecho estaría vinculado a disputas entre organizaciones delictivas que operan en la región, en particular entre el grupo de Ariel Villarroel y la estructura del fallecido Nabor López.
De acuerdo con el reporte, el secuestro fue ejecutado por al menos cinco hombres armados y encapuchados, quienes irrumpieron en un negocio, redujeron a la víctima y la obligaron a subir a un vehículo sin placa. Durante la fuga, realizaron disparos que generaron pánico en la zona. Tras el hecho, la Policía activó el denominado “Plan Z” y desplegó operativos en rutas estratégicas que conectan el trópico con Yapacaní.
A este escenario se suma el caso de Ever Siles Choque, un joven de 23 años reportado como desaparecido en marzo y cuyos restos fueron hallados recientemente. Tres personas fueron aprehendidas y habrían confesado el crimen. El hecho provocó protestas en Ivirgarzama, donde pobladores tomaron un juzgado para exigir justicia.
En este contexto, la Policía Boliviana enfrenta no solo la acción de redes delictivas, sino también resistencias locales que dificultan los operativos en la región.
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