A solo meses de asumir el cargo, Lara evidenció un distanciamiento con el Gobierno y cuestionó hechos de presunta corrupción dentro del aparato estatal, los cuales —según dijo— afectan la credibilidad de quienes buscan trabajar con transparencia.
Asimismo, advirtió que impulsar cambios estructurales resulta más difícil de lo esperado y no descartó una eventual salida anticipada del gabinete, apuntando a errores de algunos ministros. “Una golondrina no hace verano”, expresó, remarcando la falta de apoyo para concretar transformaciones.
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