En la jornada decisiva, Bolivia enfrentó a la poderosa selección de Brasil en un partido vibrante que terminó con un triunfo 5-4 a favor de “La Verde”. El equipo necesitaba la victoria para quedarse con el título y respondió con carácter en un duelo cargado de emoción.
Las anotaciones bolivianas llegaron a través de Víctor Agustín Ugarte, figura del encuentro con un doblete, además de Wilfredo Camacho, Ausberto García y Máximo Alcócer, quienes completaron la histórica victoria. El gol decisivo llegó desde el punto penal en los minutos finales, desatando la euforia en las tribunas.
Tras el pitazo final, el estadio se convirtió en una verdadera fiesta. Los hinchas invadieron el campo de juego, levantaron a los jugadores y celebraron una conquista que unió a todo el país. Las calles de distintas ciudades se llenaron de alegría en una celebración que se extendió por varios días y quedó grabada en la memoria colectiva.
Aquel equipo, dirigido por Danilo Alvim, no solo levantó el trofeo, sino que lo hizo con autoridad, firmando una campaña memorable que consolidó a esa generación como la más grande del fútbol boliviano.
Hoy, más de seis décadas después, el recuerdo cobra fuerza en un nuevo momento decisivo para Bolivia, que enfrenta a Irak con la ilusión de volver a un Mundial, reavivando el espíritu de aquella histórica hazaña.
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